lunes, 7 de marzo de 2011

LAS ERAS DE LA GLOBALIZACIÓN




I. LA EDAD TIRANOSÁURICA


Hace millones de años surgió en Africa el hombre sapiens-demens, a partir de un primate superior. Miles y miles de años después, comenzó su dispersión, primero por Europa, después por las Américas y finalmente por Polinesia y Oceanía. Hace cuarenta mil años, al final del paleolítico superior, ocupaba ya todo el planeta y alcanzaba a un millón de personas. Creó civilizaciones y estados-naciones.

A partir del siglo XVI, comenzó un período de diáspora. Desde 1492 se inició un inmenso proceso de expansión de Occidente y de intercambio global. En 1492, Colón hizo conocer a los europeos la existencia de otras tierras habitadas. Hernando de Magallanes (1521) comprobó que la Tierra era efectivamente redonda y que se podía llegar a cualquier lugar a partir de cualquier parte. Las potencias hegemónicas del siglo XVI -España y Portugal- elaboraron por primera vez un proyecto-mundo. Se expandieron por Africa, América y Asia. Occidentalizaron el mundo.

Ese proceso se prolongó en el siglo XIX con el imperialismo occidental, que sometió a sangre y fuego a todo el mundo conocido a sus intereses culturales, religiosos y especialmente comerciales. Los fusiles y los cañones hablaron más alto que la razón y la religión. Occidente europeo se convirtió en una hiena para los otros pueblos. Nosotros, en el extremo de Occidente, ya nacimos globalizados y por experiencia sabemos lo que significa la globalización sentida y sufrida como globocolonización.
Ese proceso culmina a partir de la segunda mitad del siglo XX con una nueva expansión occidental bajo hegemonía de Estados Unidos, mediante la tecnología y la ciencia, como instrumento de riqueza y arma de dominación, mediante las corporaciones multinacionales y globales que controlan los mercados mediante una cultura occidental homogeneizadora y desintegradora de las culturas regionales, a través de un único modo de producción capitalista, asentado sobre la competencia que destruye los lazos de sociabilidad y cooperación, con un pensamiento único, neoliberal, que se entiende como única forma racional de organización de la sociedad.
Lo más grave es que la Tierra se ha convertido en un banco de negocios, en el cual todo es comercializado y convertido en objeto de lucro. No se respeta la autonomía ni la subjetividad de la Tierra en cuanto Gaia. Se desconocen nuestras raíces telúricas y nuestro origen, pues, como seres humanos, venimos de la Tierra. Las palabras hombre y Adán vienen de humus (tierra fértil) y Adán viene de Adamah (tierra fecunda) y significa hijo de la tierra fecunda.
Sea como fuere, el proceso de globalización que comenzó se encuentra aún en curso. A nuestro juicio, tiene tres edades que queremos analizar: la globalización tiranosáurica, la globalización humana y la globalización ecozoica.
Consideraremos a continuación, la primera edad que actualmente es la hegemónica. La llamamos tiranosáurica porque por su virulencia tiene analogías con los tiranosaurios, los más voraces de todos los dinosaurios. Como consecuencia, la lógica de la competencia impone rasgos de impiedad a la globalización imperante. Excluye a cerca de la mitad de la humanidad. Chupa la sangre de las economías de los países débiles y atrasados, condenando cruelmente a millones y millones de personas al hambre y la inanición. Impone costos ecológicos de tal magnitud que ponen en peligro la biósfera, contaminando el aire, envenenando los suelos, polucionando las aguas y contaminando los alimentos con productos químicos nocivos. No frena su voracidad tiranosáurica ni se detiene ante la posibilidad real de impedir el proyecto planetario humano. Prefiere la muerte a la reducción de sus ganancias.
Ese modelo de globalización excluyente puede dividir la familia humana por un lado en un pequeño grupo de naciones ricas sumidas en el consumo material con una espantosa pobreza espiritual y humana, y por otro lado, multitudes barbarizadas, entregadas a su propia suerte, combustible para el funcionamiento de la maquinaria productivista y condenadas a morir antes de tiempo, víctimas del hambre, de las enfermedades de los pobres y la degradación general de la Tierra. Hay mil razones para oponerse a ese tipo de globalización. Ella no se puede eternizar, so pena de destruir el futuro de la especie.
No obstante sus contradicciones esta edad tiene mucho de positivo: ha creado las precondiciones para las edades humana y ecozoica de la globalización, como lo veremos enseguida.

II. LA EDAD HUMANA


La globalización tiranosáurica, a pesar de sus contradicciones internas, creó las condiciones de infraestructura y materiales para que surjan las otras formas de globalización: proyectó las grandes avenidas de comunicación global, construyó la red comercial y financiera, incentivó el intercambio entre todos los pueblos, los continentes y las naciones. Sin esas precondiciones sería imposible soñar con una globalización de otro tipo.
Ahora bien, establecida la globalización material, la globalización humana debe rescatar sus conquistas en un contexto más amplio e inclusivo y buscar allí la hegemonía, simultáneamente en varios frentes: antropológico, político, ético y espiritual. Veamos.
Se impone más y más la conciencia colectiva de la unidad de la especie humana, sapiens e demens. Por grandes que sean las diferencias culturales, tenemos una básica unidad genética, la misma constitución anatómica, los mismos mecanismos psicológicos, los mismos impulsos espirituales, los mismos deseos arquetípicos. Aunque cambien los códigos de expresión, todos ellos son portadores de cuidado, de amor, de expresión artística o de experiencia espiritual. Simultáneamente se manifiesta también nuestra capacidad de egoísmo, de exclusión del otro, de violencia contra la naturaleza y de destrucción. Somos una unidad compleja de esos contrarios.
Se difunde cada vez la convicción de que cada persona es sagrada y sujeto de dignidad. Es un fin en sí mismo, un proyecto infinito, un rostro visible del Misterio del mundo, un hijo y una hija de Dios. En nombre de esta dignidad se codificaron los derechos humanos fundamentales, personales, sociales y de los pueblos. Por fin se elaboró una carta de dignitas Terrae, traducida en los derechos de la Tierra como superorganismo vivo, de los ecosistemas, de los animales y de todo lo que existe y vive.
La democracia como valor universal que debe ser vivido en todas las instancias humanas penetra lentamente en las visiones políticas mundiales. Vale decir, cada ser humano tiene derecho a participar en el mundo social que ayuda a crear con su presencia y su trabajo. El poder debe ser controlado para que no se convierta en tiránico. La violencia no es el camino para soluciones duraderas. El camino es el diálogo, la tolerancia y la búsqueda permanente de convergencias en la diversidad. La paz es -simultáneamente- método y meta, como fruto de la irrenunciable justicia societal y del cuidado y preocupación de todos por todos. Las instituciones deben ser mínimamente justas y equitativas.
Un consenso básico para una ética global se concentra en la humanitas de la cual todos y cada uno somos portadores. Más que un concepto, la humanitas es un sentimiento profundo de que somos, finalmente, hermanos y hermanas, que venimos del mismo origen, que tenemos una misma naturaleza físico-química-bio-socio-cultural-espiritual y que participamos de un mismo destino. Debemos tratarnos humanamente de acuerdo a la ley áurea que dice: "no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti".
Respeto frente a la vida, respeto inviolable a los inocentes, preservación de la integridad física y psíquica de las personas y de todo lo creado, reconocimiento del derecho del otro a existir, constituyen pilares básicos sobre los cuales se construye una sociabilidad humana, los valores y el sentido de nuestro breve paso por este planeta.
Experiencias espirituales de los pueblos originarios y de las culturas contemporáneas se encuentran e intercambian visiones. Mediante ellas el ser humano se re-liga a la Fuente originaria de todo el ser, identifica un lazo misterioso que orienta todo el universo y re-unifica todas las cosas interretro conectadas en un todo dinámico y abierto en todas direcciones. Son esas experiencias espirituales las que estructuran nuestra subjetividad y nos abren paso a horizontes que trascienden el universo. Sólo esa dimensión de extrapolación o superación de toda medida de espacio/tiempo y de todo deseo es lo que hace que el ser humano se sienta realmente humano. Es una lección que ya nos enseñaron los griegos.
La era humana de la globalización no ha conquistado aún la hegemonía. Pero sus ingredientes son identificables en esta fermentación de la masa de la historia y las conciencias. Algún día irrumpirá gloriosa. Inaugurará una nueva historia de la familia humana que ha caminado tanto tiempo en busca de sus orígenes comunes y de la Casa materna.

III. LA EDAD ECOZOICA


El término "ecozoico" fue creado por dos norteamericanos, un cosmólogo, Brian Swimme, y un antropólogo cultural, Thomas Berry, autores de la más importante Historia del Universo. Es la era que siguió al cenozoico, hace 65 millones de años, después de la catástrofe que diezmó a los dinosaurios y cuando los mamíferos alcanzaron un desarrollo sin precedentes. Nosotros venimos de allí.
La edad ecozoica representa la culminación de la edad humana de la globalización. Su característica básica reside en el nuevo acuerdo de respeto, veneración y mutua colaboración entre la Tierra y la Humanidad. Es la edad de la ecología integral, de allí su nombre de ecozoica. Crecientemente concientizamos el hecho de que somos un momento dentro de un proceso de miles y miles de millones de años. Nos encontramos actualmente en un tejido de relaciones vitales, de las cuales somos co-responsables. Después de tantas intervenciones en los ritmos de la naturaleza, sin cuidarnos de las consecuencias perjudiciales, nos damos cuenta que la revolución consiste ahora en preservar lo más que se pueda el legado de la naturaleza y usarlo con responsabilidad.
Está naciendo un nuevo cariño y una nueva consideración hacia la Tierra. Ella es como una nave espacial con recursos abundantes pero limitados. Sólo con la solidaridad de todos podemos hacer que esos recursos sean suficientes para toda la comunidad de vida. O nos cuidamos unos a otros y juntos cuidamos la Tierra, o la nave espacial caerá y desapareceremos.
Desde esta óptica surge una nueva ética. Por todos lados surgen grupos que se orientan por un nuevo patrón de comportamiento. Representa aquello que Pierre Teilhard de Chardin llamó la noósfera, aquella esfera en la cual las mentes y los corazones (el sentido griego de noos) entrarían en sintonía fina, caracterizada por la solidaridad entre todos, por la "amorización" y la espiritualización de las intencionalidades colectivas. Ellas se coordinarían para garantizar la paz, la integridad de la creación y el sustrato material suficiente para todos. Libres y aliviados podremos vivir entonces en nuestra dimensión específica de convivir humanamente, de conjugar el trabajo y la poesía, la eficiencia con la gratuidad y podremos alegrarnos y cantar como hermanos y hermanas, en nuestra casa.
Esa conciencia de mutua pertenencia Tierra-Humanidad se refuerza poderosamente con la visión que nos entregan los astronautas. Sigmund Jähn, al regresar a la tierra, expresó en esta forma la modificación que había experimentado su conciencia: "Ya se han sobrepasado las fronteras políticas y también las fronteras de las naciones. Somos un solo pueblo y cada uno es responsable por la mantención del frágil equilibrio de la Tierra. Somos sus guardianes y debemos cuidar de nuestro porvenir común".
Esa percepción de la Tierra vista desde fuera de la Tierra origina una nueva sacralidad. Tal vez el sentido secreto de los viajes al espacio exterior tengan ese significado profundo que ha expresado bien J.P. Allen, otro astronauta: "Se discute mucho sobre los pro y los contra de los viajes a la Luna: pero hasta hoy no escuché a nadie que argumentara que deberíamos ir a la Luna para poder contemplar la Tierra desde allí. Después de todo, esa fue seguramente la verdadera razón de haber ido a la Luna".
Desde allí, desde la Luna, no hay distinción entre Tierra y Humanidad. Ambas forman una sola entidad. La Humanidad no está únicamente sobre la Tierra, es la propia Tierra la que se agita, se vuelve sobre sí misma, ama, cuida y respeta.
Transformar esa conciencia en un estado permanente, sin que necesitemos pensar en él, significa vivir ya en la era ecozoica.
La Declaración de la Tierra pensada para tener el mismo valor que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, está orientada por la visión ecozoica. Dice en la introducción: "La humanidad es parte de un vasto universo en evolución. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una única comunidad de vida...
El espíritu de solidaridad humana y de parentesco con toda la forma de vida se fortalece cuando vivimos con reverencia el misterio de la existencia, con gratitud por la vida presente y con humildad considerando el lugar que en la naturaleza ocupa el ser humano… Nuestra opción es formar una alianza global para cuidar de la Tierra y cuidarnos los unos a los otros, o bien arriesgar nuestra destrucción y de la diversidad de la vida. "Esos criterios están penetrando en la conciencia colectiva e irradian sobre todo el curso de la sociedad, a pesar de los obstáculos que coloca la era tiranosáurica.
La realización de la globalización humana y ecozoica representará el fin del exilio. Todas las tribus de la Tierra se encontrarán a partir de entonces en la gran "taba"(1) común, en el espacio comunitario, en el seno de la grande y generosa Madre Tierra. En fin...


Autor: LEONARDO BOFF

(1) Habitación común de indígenas de América del Sur.




lunes, 8 de febrero de 2010

Recuerdos de la Siembra





LA OTRA CULTURA

por Miguel Grinberg



'La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tienen el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.'
ALDO PELLEGRINI


No es fácil ser joven. Nunca es fácil. Sea donde sea. Especialmente cuando uno se pregunta para qué sirve, para qué va a vivir, en qué va a invertir su existencia. Tarde o temprano la pregunta se implanta en la respiración. Y desde ese,momento es una compañía incómoda, una especie de espina invisible imposible de extirpar. La otra noche sentí algo raro en el estadio Obras, el día del recital que unió a Charly y a Luis Alberto. Cuando al final se juntaron Serú Giran y Jade, cuando Cristálida comenzó a deslizarse en mis oídos, no pude evitar que reaparecieran en mi memoria imágenes del verano de 1973 en Buenos Aires. La cosa se repitió cuando el bis trajo otro tema de la época de Pescado Rabioso.

Verano de 1973. Desde mi programa radial El Son Progresivo habíamos comenzado a organizar reuniones de gente joven en el Parque Centenario. Varios músicos trabajaron bastante en ese proyecto: Luis Alberto, Rodolfo García, Emilio del Guercio. Cada domingo se reunían cerca de 400 jóvenes y se habían armado grupos de afinidad por temas: poesía, teatro, música, psicología, pintura, comunidades. Había exaltación, fraternidad, expectativa. A medida que el frío del otoño se hizo notar, terminamos todos haciendo un fondo común y alquilamos un caserón en Constitución, que se conoció como 'La Casa del Parque'.Los mambos entonces fueron muchos, la confusión se hizo intolerable. Yo no quería ser líder de eso, de nada. Y en agosto anuncié mi retirada. Otros se habían retirado antes. A las tres semanas la cosa se hundió en la nada. ¿Fracasamos? En cierto modo, sí. Porque los planes que habíamos hecho no prosperaron, no fueron más allá de un par de estaciones del calendario. Pero en otro plano, el que nadie organiza, la experiencia del parque le cambió la vida a un montón de jóvenes. Que pese a lo temprano de la experiencia, en un medio tan rígido como el nuestro, intuyeron que era mejor confluir que competir, y eligieron tal cosa para el resto de su vida.

Cuando terminaba aquel verano, al atardecer, di varias vueltas a la plazoleta de reuniones con Luis Alberto. Me contó un secreto: la experiencia Pescado Rabioso se acababa. Cuando oscureció todos hicimos la enorme ronda habitual de despedida. Manos juntas, centenares de manos. Un círculo que abarcaba un enorme pedazo de terreno, y un concreto murmullo de felicidad. Pero igual se incubaban algunos desencuentros.Y Cristálida decía: 'Sombras inútiles en el parque. Los que llamaba no aparecieron. Todo gigante termina exhausto, de que lo observen desde afuera'. Al final del tema, en Obras, Luis corrigió el último verso y dijo duramente 'de que lo devoren desde abajo'. No, el parque no fue inútil.

Hubo después otros parques parciales, efímeros, por mil motivos. No sólo internos sino también externos: la hostilidad ambiente que provoca el mero hecho de que algunos jóvenes se reúnan pare charlar o para intercambiar discos.

En Obras, un rato antes de empezar el concierto, se me acercó a escritor Pancho Muñoz. Una vez me había interrogado acerca de las publicaciones 'subterráneas' y la cultura argentina 'alternativa'. Es algo que hemos debatido también en un programa (Agenda Invisible) que hacemos martes y viernes a las 18.30 por Radio Municipal con varios intelectuales nada complacientes. Y Pancho me dijo: 'Me equivoqué, esto no es underground, esto es otro cultura'.¡Allí está la cuestión!

Durante mucho tiempo nos conformamos con pequeñas porciones de la realidad cultural. Rechazábamos vehementemente todo lo que nos ofrecían y que sentíamos agónico. Pero lo que emprendíamos se confinaba en marcos pequeños, en rumbos breves, en zonas limitadas. Quizás fue necesario, tal vez hayamos necesitado ese largo período de incubación. Fue cierto, como cantó La Pesada del Rock, que cada día éramos más. Que 15.000 jóvenes llenaran el Velódromo Municipal en 1971 para el Festival B.A. Rock, era excitante, placentero.

Pero cuando terminaba la música, cada uno volvía a su isla, a su pequeña casucha de sobreviviente del naufragio, para escuchar algunos discos o leer alguna revista.Cuando empezaron a multiplicarse por correo los boletines de poesía, también brotó el sentimiento de que se estaba ante un acontecimiento. Lo ha sido, en cierta medida. Pero tampoco constituyó la respuesta global a todos nuestro interrogantes. ¿Cuáles son éstos? Ya lo dije al principio: cómo vivir y para qué.

Sobre 1977, el ímpetu del movimiento roquero comenzó a desinflarse. Los músicos, que no son Superman, descubrieron que hasta la canción más hermosa no era suficiente para crear mundos nuevos. Los poetas de los boletines, que no son visionarios, descubrieron que despachaban centenares de copias y raramente alguien les escribía una carta de verdad. Los recitales empezaron a escasear, igual que la plata. Los últimos tres años han sido verdaderamente opacos.¿Es una queja? Para nada. ¿Dónde estaba escrito que siempre íbamos a tener pura fiesta y ningún bajón?

Pero el amor de primavera siguió dando vueltas, en el más crudo invierno de las almas.Me sentí muy cerca de Luis Alberto la otra noche. Pese a que desde que salió mi libro Cómo vino la mano (por el cual Pipo y Jorge le hicieron una especie de 'Juicio sumario' privado un día en el Expreso Imaginario) algo se enfrió en el canal de nuestras comunicaciones. Más allá de que con eso ganen dinero, tanto el reencuentro de Almendra como la reunión de Luis y Charly me impresionan como esfuerzos titánicos para recuperar no solamente el antiguo fervor, sino para ejemplificar la necesidad de que empecemos a juntarnos más acá de la música, fuera de las pavadas y las chiquilinadas divergentes.Somos otra cultura, que no es contra ni anti.

Que a la larga, cuando vaya a parar al panteón la colección de estereotipos culturales que ya no nos nutren, va a constituir una faceta más de la cultura.Por más descangayada, inmadura y balbuceante que parezca, esta otra cultura no es necesariamente 'nueva'. Tampoco interesa tal etiqueta. Pero no empieza ni termina con el rock. Empieza y termina con la poesía.La poesía, como bien afirmaba Aldo Pellegrini, es lo que le cierra la puerta a los imbéciles. Por eso, recuerdo, cuando en 1964 comenzamos a unirnos los poetas latinoamericanos para construir una solidaridad expansiva, Thomas Merton dijo: 'Nos estamos uniendo para defender nuestra inocencia'.

Nuestra inocencia. No somos perfectos, y seguramente no lo seremos. Pero estamos vivos, y en el mundo. Entonces, a partir de la música y el poema tenemos que empezar a dialogar y a inventar rumbos para nuestra energía. No hablo de hacer un partido político, ni de ir a hacer manifestaciones. Hablo de crecer y crear.Uno de los planos en el que se puede llevar esto a la práctica, es el de la autoeducación.

El desafío consiste en que nadie va a hacerlo por uno, y que debe surgir de la suma de estos unos, que —créase o no— 'buscan llenos de esperanzas, el camino que los sueños prometieron a su ansias'. No es el tango el que se murió, son los tangueros. No es el folklore el que se adormeció, sino gran parte de los folkloristas. No es el rock el que se pudrió, sino un montón de roqueros con vocación de parásitos. No hay más lugar para la queja. El que lamenta, pierde.Vi en privado la segunda parte de La Guerra de las Galaxias. Allí, el maestro Yoda (el que le da la Fuerza a los Caballeros Jedi) dice acertadamente que nuestro mayor enemigo está adentro, en la forma del temor, la ira y la agresión. Tenemos que pacificarnos por dentro: sólo así podremos contribuir a la creación de un mundo pacífico.Y en otra coyuntura, Yoda le dice al discípulo que acaba de contestarle 'Voy a tratar' después de recibir una indicación: 'Tratar no: se hace o no se hace'. La autoeducación se hace o no se hace. No se compra en el supermercado ni nadie la entrega por correo.

Nadie va a tocarte el timbre para regalarte el Nuevo Mundo posible. Vas a tener que trabajar mucho para eso. Y con otros, aunque ya te hayas acostumbrado a hacer el papel de llanero solitario en la película de tu historia particular.¿Qué es esto de la autoeducación? Nada más que sacarse de encima todo lo que no sirve para nada: ideas rengas, slogans marchitos, rencores apolillados, datos descoloridos, sueños oxidados, miedos improductivos, en fin, cosas por el estilo. Y como bien dijo George Bateson, que 'sin contexto, las ideas y las palabras carecen de significado', hay que empezar a reunirse para imaginar el mundo en que se desearía vivir. Y una vez que se tenga alguna claridad al respecto... aquí viene lo mejor... crear ese mundo. ¿Cómo se hace? Pues por contagio. Si la familia de uno vive hipnotizada por la tevé, es porque nadie les propuso nunca algo mejor. Debe empezarse con la familia, después se sigue con los vecinos, más adelante con el barrio. Tarde o temprano, habrá que empezar en cada barrio, una biblioteca de la otra cultura, un cine-club, un teatro experimental, conferencias, audiovisuales, mesas redondas.

Hagamos de cuenta que vinimos con Garay y tenemos que establecer donde estemos una colonia. Seamos pioneros, sembradores, gestadores, detonadores, inventores, 'locos derviches con secreto amor terapéutico que no puede comprarse ni venderse'... Nuestra militancia debe ser poética. Vivir y actuar poéticamente es —no entiendo para qué compraste esta revista si estás en desacuerdo— lo mejor que nos puede pasar. Hasta cuando estamos apretados como ganado en el subte. Empecemos a sonreír todo el tiempo, cantemos en voz alta caminando por la calle, hagamos de la otra cultura una epidemia benefactora. Claro que por eso no van a parar de golpe las barbaridades de este mundo. Pero por un lado hay que empezar, y alguien tiene que hacerlo. Vos elegís: ¿sos uno más, o sos uno menos?


Revista HURRA 10/1980



A América defendida por Miguel Grinberg




.
Por Floriano Martins

Grinberg
A singular visão da vanguarda e da contracultura sobre os passos de um subcontinente só e amargurado: “A América nunca foi América.”




Miguel Grinberg (Argentina, 1937) é um dos nomes de destaque no cenário das vanguardas na América Latina. Criador e diretor da histórica revista Eco Contemporáneo – que circulou de 1961 a 1969 –, Grinberg deu uma luz muito singular ao cenário da contracultura, sobretudo com a realização do I Encontro Americano de Poetas, realizado na capital mexicana em 1964, evento que é o pioneiro de todos os encontros internacionais de poetas que até hoje seguem se realizando em todo o continente. Também dirigiu, de 1980 a 1987, uma outra revista, Mutantia, e organizou um volume crítico sobre a Beat Generation intitulado Beat days (2003). Dentre seus livros se encontram Celebración de la vida intensa (2006) e Como vino la mano – Orígenes del rock argentino (2008).

Um dos méritos fundamentais de Miguel Grinberg e sua revista, Eco Contemporáneo, foi o de haver fundado um movimento baseado na fraternidade entre os homens, sua crença na ação poética interamericana. Logo em seu primeiro editorial a revista afirma: “América nunca foi América. Não apenas porque não a deixaram desenvolver-se, como também porque sempre a tergiversaram.” Em seguida propunha: “Por que não todos os sub-americanos unidos e enfrentando mutuamente as necessidades que sozinhos e em conjunto possamos resolver?” E conclui afirmando que seus editores crêem que “denunciar todos os disfarces do grotesco carnaval estrangeirizante – exceto os limpos envios artístico-culturais e científicos – é ajudar a ressurgir os cadáveres que enterraram os endinheirados coveiros da cultura”. Este diálogo se realizou em junho de 2009 e integra o volume Um pouco mais de surrealismo não causará dano algum à realidade, em fase de conclusão. [FM]

P – Eco Contemporáneo é das revistas mais consistentes em termos de conteúdo de sua época. A opção por uma pauta de ensaios, enquetes e manifestos funcionou bem como complemento à opção por um destaque à poesia nas demais revistas. Como surge Eco Contemporáneo e qual sua repercussão internacional?
MG – Minha revista foi o resultado de uma progressão de acontecimentos que foram se entrelaçando em minha vida a partir de 1957, quando eu tinha 20 anos. Cursava o terceiro ano da Faculdade de Medicina de Buenos Aires e a vida universitária de então, sob um governo militar, era existencialmente chata e culturalmente medíocre: estava politicamente dividida entre os dois antiperonismos daquela época, o católico e o comunista.
Eu me refugiava quase diariamente no consumo de filmes, especialmente cinema de arte. Quando criança, minha mãe me havia inscrito no Liceu Britânico, e eu dominava o idioma inglês. Lia como louco as revistas norte-americanas que conseguia nas bancas da rua Florida: Time, Life, Newsweek, Look.
Foi assim que me inteirei da aparição da Geração Beat nos Estados Unidos e dos Angry Young Men na Inglaterra. Lia também O Cruzeiro, do Brasil, Ercilla, do Chile, e Bohemia, de Cuba. Era uma febre: por fora da superficialidade comercial da época senti o nascimento de algo novo. Através da livraria inglesa Pigmalion consegui On the road, de Jack Kerouac, e Howl, de Allen Ginsberg. Em 1958 larguei a universidade e me pus a estudar artes cênicas na escola da Sociedade Hebraica. Uma companheira me apresenta a obra de Albert Camus: fiquei alucinado com O Homem Revoltado. Meti-me no movimento de teatro independente, então potentíssimo. Em 1959 traduzi uns poemas de Ginsberg e escrevi para a editora City Lights, de São Francisco, pedindo permissão para publicá-los em revistas literárias. O próprio poeta me respondeu, do Tanger, e nos tornamos amigos por correio. Começaram a ser conhecidos na zona do Rio de Prata os filmes de Ingmar Bergman. Avançava a Revolução Cubana. Os chineses invadiram o Tibet. Descobri Pablo Neruda. E escrevi meus primeiros poemas. Em seguida apareceu a Nouvelle Vague do cinema francês.
Em 1960 tivemos dois eventos cruciais: a estréia de La Dolce Vita, de Federico Fellini e, em setembro, a eclosão da Bossa Nova, no Rio de Janeiro. Meu querido amigo Zito decidiu ir a Nova York, para estudar no Actor’s Studio. Perseguindo jovens atrizes eu me havia tornado amigo de um talentoso escritor desconhecido, Antonio Dal Masetto, também ele enamorado da bossa brasileira.
Ao final de 1960 nós dois pusemos o “pé na estrada” e passamos a noite do Ano Novo acampados nas Cataratas do Iguaçu. Uma semana depois chegamos ao Rio de Janeiro: nos deram alojamento na Casa do Estudante do Brasil, a curta distância do aeroporto Santos Dumont. Conheci alguns poetas cariocas, dentre eles Walmir Ayala. Almoçava por dois cruzeiros em um restaurante estudantil chamado O Calabouço. Com permissão especial do delegado local fomos os primeiros a dormir em uma barraca na praia de Paquetá. Depois permaneci três meses ancorado na praia de Ipanema, enamorado de uma pintora, incluindo o Carnaval.
Regressei a Buenos Aires alucinado, com livros de Drummond de Andrade e Clarice Lispector, e muitos discos. Havia descoberto o movimento Nadaísta da Colômbia, novos poetas peruanos, mantinha correspondência com Lawrence Ferlinghetti e LeRoi Jones. Travei amizade com o mestre surrealista Aldo Pellegrini. Procurei publicar todo esse material em revistas de Buenos Aires, porém, tanto as publicações “de esquerda” como “de direita” manifestaram desprezo pelas novas correntes latino-americanas. Eco Contemporáneo nasceu em uma noite de primavera em um bar junto ao cine de arte Lorraine e em frente ao Teatro Municipal (Avenida Corrientes) quando, juntamente com Dal Masetto e Juan Carlos de Brasi (um estudante de filosofia), decidimos fazer nossa própria revista. Surgiu então ao final de 1961.

P – Quais antecedentes de Eco Contemporáneo poderiam ser localizados na Argentina?
R – Não havia nada parecido ao que nós fazíamos. Exceto dois grupos literários que também haviam sintonizado a freqüência da poesia Beat e que a traduziram e publicaram em suas edições: Aguaviva (com os poetas Eduardo Romano, Susana Thénon e Alejandro Vignati) e Airón (com escritores como Lenadro Katz, Eduardo Costa, Marta Teglia e Basilia Papastamatiu), publicaram a primeira tradução de Uivo.

P – Mencionaste o nome de Aldo Pellegrini. Ele e os demais poetas surrealistas. Qual relação mantinhas com esses poetas e suas revistas?
R – Aldo era um ser excepcional, vivia poeticamente e me premiou com sua amizade durante as tertúlias dos sábados pela manhã na livraria francesa Galatea. Para ali confluíam para conversar muitos poetas, em particular os integrados ao grupo Poesía Buenos Aires, já ativos desde os anos 50: Raúl Gustavo Aguirre, Rodolfo Alonso, Enrique Molina, Edgar Bayley… e muitos outros como Mario Trejo, Franco Mogni. Pessoalmente, a mim não me atraía o surrealismo, por questões ideológicas: não me interessava Europa, e sim América. Li os manifestos de Breton e senti que repudiava um mundo alheio à minha natureza americana. Eu o vivi como algo de outro planeta. No entanto, Aldo me indicou leituras cruciais, como Antonin Artaud e Arthur Rimbaud, que eram “iracundos” à sua maneira. Em seus últimos anos Aldo criou a Livraria do Dragão no centro de Buenos Aires, e eu o visitava com freqüência. Seu setor de poesia do mundo era sensacional. Surrealistas foram nossas conversas.

P – O número inicial de Eco Contemporáneo é já um forte exemplo da qualidade da revista e, sobretudo, de sua conexão com os acontecimentos mais importantes em todo o continente. Desde a enquête sobre o ambiente político-ideológico latino-americano, passando pelo depoimento de LeRoi Jones sobre sua visita a Cuba, a declaração dos nadaístas sobre o Congresso de Escrivães Católicos, até o panorama da poesia brasileira anotado por Walmir Ayala. O parágrafo inicial do primeiro editorial assim declara: “A América nunca foi América. Não somente porque não a deixaram desenvolver-se, mas sim também porque sempre a tergiversaram.” Vamos dar um salto no tempo e trazer para os dias de hoje esta afirmação. Qual a sua atualidade?
R – Querido poeta: há 50 anos nosso destino continental estava dando seus primeiros brotos geracionais, como um jardim jovem em meio a mausoléus e ruínas ideológicas. No mesmo momento em que encadernávamos Eco Contemporâneo, em todas as grandes cidades da América Latina havia jovens poetas que faziam o mesmo, impulsionados pela mesma paixão, o mesmo amor fraternal. Em meados de 1961 começamos a permutar revistas, cartas e poemas por correio. Segue sendo totalmente atual (potenciado pela Internet) porque a confluência das Américas precisou sempre de poesia, porém também de arte, espiritualidade, ecologia e – agora mesmo – de uma visão política e profética. Durante décadas foi uma semeadura artesanal. Hoje temos que fecundar as almas de povos já maduros para a grande comunhão americana. É uma boda de evolução revolucionária e um amanhecer de transcendência coletiva.

P – Recordo aqui o Movimento Nova Solidariedade e o I Encontro Americano de Poetas (1964), que foi uma iniciativa tua. Por qual este encontro se realizou no México e não na Argentina, que seria uma opção natural, considerando ser teu país e também onde era feita a revista Eco Contemporáneo?
R – Eco Contemporáneo nasceu como “revista interamericana”, não como revista “argentina”. A grande ponte entre o Norte e o Sul latino era encarnada no México pela revista El Corno Emplumado. Quando fundei o Movimento Nova Solidariedade, em 1962, recebi mais apoios do exterior do que de meu país. Julio Cortazar aderiu, desde seu exílio na França, assim como o fizeram Henry Miller e Thomas Merton, dos Estados Unidos. O México estava a “meio caminho” para todos. E o poeta Efraín Huerta conseguiu ali o Clube dos Jornalistas como sede do Primeiro Encontro. Enquanto isso, em Buenos Aires, estávamos sob um regime “de fato”, depois que o presidente Arturo Frondizi foi deposto e preso na Ilha de Martín García, a 28 de março de 1962. Foi substituído por um presidente títere, porém quem mandava eram os militares. Margaret Randall, Sergio Mondragón e Thelma Nava (de Pájaro Cascabel) organizaram maravilhosamente o encontro. Eu sonhava e eles concretizavam os sonhos. Poesia pura.

P – Tenho insistido junto a protagonistas da época, a exemplo de Margaret Randall, Jotamario Arbeláez, Juan Calzadilla e Ulises Estrella, a respeito das conexões possíveis entre Surrealismo e Beat Generation. Inclusive indagando sobre a existência ou não, nos anos 60, do que se poderia identificar como uma segunda vanguarda, considerando que a criação artística da época não poderia ser caracterizada como uma expressão tardia do primeiro momento das vanguardas. Qual a tua opinião a respeito?
R – Pessoalmente eu não distingo conexões entre Surrealismo e Geração Beat durante a década crucial dos ‘60 na América Latina. Tanto nas artes visuais como na poesia houve expressões surrealistas reconhecíveis, porém meramente individuais, focais: não se constituíram como um movimento. Trata-se de duas latitudes da mente absolutamente singulares. O Beat está empapado de jazz e de rock. O surrealismo tratou de não ser arrastado pela agonia da Europa. O Beat é um cerimonial do Novo Mundo.

P – Houve grupos declaradamente surrealistas, a exemplo de Mandrágora, no Chile, e Refus Global, no Canadá. E pensando como expressões individuais (não há outra maneira de se atestar a grandeza estética de um poeta), o surrealismo na América Latina revelou poetas magníficos, a começar pelos argentinos Enrique Molina e Francisco Madariaga. De qualquer maneira, pelo que me dizes dá-me a impressão de que consideras que a Beat Generation é o movimento de força em nosso continente, mais atuante e renovador. É isto?
R – Até o final dos anos ‘50 o surrealismo teve uma presença poética vigorosa em nossa zona do mundo. Porém ao despontar os anos ‘60 a Geração Beat primeiro e, depois o folk de Bob Dylan, e quase em seguida o rock, marcaram outra atitude e outra sensibilidade. Em nenhum momento tratamos de ser beats como os norte-americanos. O rock argentino surgiu com personalidade própria. Criamos nossa própria contracultura. E não ficamos cristalizados na poesia ou na música, também incorporamos a ecologia e a espiritualidade.

P – Dentre as cartas publicadas em Eco Contemporáneo # 4, destaco uma de Sergio Mondragón que parece ser a súmula de uma discussão contigo a respeito da dupla face da revolução, ou das relações entre conhecimento e revolução. Há um trecho em que Mondragón sugere o que nitidamente seria um ardil, o fato de que a revolução poderia não passar de um pretexto para gerar a desorientação em termos existenciais. Conta-me algo acerca do diálogo que então mantinhas com Mondragón a este respeito.
R – O impacto da Nova Solidariedade foi tão grande em Cuba que um ano depois do Encontro no México a Casa das Américas de Havana nos convidou para ser jurados do famoso prêmio literário dessa entidade, em fevereiro de 1965, presidida por Haydeé Santamaría, figura da Revolução. Fomos Allen Ginsberg, o venezuelano Edmundo Aray, do Techo de la Ballena, o dadaísta Elmo Valencia e o anti-poeta chileno Nicanor Parra. Ginsberg levou seus discos de Bob Dylan e eu os dos Beatles, os primeiros que entraram na ilha. Uma tarde, Haydeé me mostrou uma carta que lhe havia enviado la creme dos poetas comunistas da Argentina. Então me perguntou: “São amigos teus?” Olhei os nomes e respondi: “Eu os conheço de vista, nada mais”. O texto repudiava minha presença em Cuba, sustentando que eu “não era representativo”. E tinham razão: sustentei que eu sou um poeta profético e libertário, e que represento unicamente a revolução dos corações, ao diabo com a ideologia. Devolvi a carta à heroína de Sierra Maestra. Ela a rasgou em quatro e a jogou em um cesto de lixo. Na época, os poetas e prosadores da Casa das Américas traduziam os Beats e os publicavam no suplemento literário do jornal Lunes de Revolución, enquanto lutavam contra os stalinistas da União dos Escritores, presidida por Nicolas Guillén. Recordo minha última reunião com Mondragón (atualmente um especialista em budismo) há um ano em Buenos Aires, juntamente com Mario Pellegrini (editor, filho de Aldo) e Leandro Katz. Brindamos com bom vinho e celebramos o revolucionário ato de seguirmos vivos.

P – Com que intensidade e frequência o Brasil participava de um cenário tomado por revistas tão expressivas quanto Eco Contemporáneo, El Corno Emplumado, Rayado sobre el Techo, Nadaísmo, Yugen, El Pez y la Serpiente, Pucuna etc.?
R – Um dia recebi o texto “Fronteiras e dimensões do grito”, onde Claudio Willer citava amplamente um manifesto de Ginsberg que traduzi e publiquei no número 5 de Eco Contemporáneo. Demos início ali a uma amizade que segue até os dias atuais. À distância, recordo que El Corno Emplumado se esforçou por publicar poesia brasileira. Em fevereiro de 1964, pensávamos em fazer o Segundo Encontro no Rio de Janeiro, com apoio dos poetas locais, a embaixada argentina (onde trabalhava o poeta Alejandro Vignati, a essa altura incorporado ao nosso grupo) e a União Nacional dos Estudantes. Porém quando em abril vi no New York Times a foto do prédio incendidado da UNE, logo após o golpe militar, soube então que no Cone Sul vinham tempos difíceis. Eco Contemporáneo deixou de ser uma revista literária e passou a documentar o pensamento transformacional. O Brasil não participou muito de tudo isto. Depois, entre 1982 (casei com uma brasileira nascida em Petrópolis) e 2007, vivi parcialmente em Campinas e a história foi diferente, porém em torno da ecologia social (fui um protagonista da ECO 92, no Rio).

P – O livro do Willer se chama Anotações para um apocalipse (1964). O título que mencionas é do manifesto que integra a edição. Como compreendes a ausência reincidente do Brasil em um panorama cultural latino-americano?
R – Não posso falar da América Latina em geral, exceto que os hispano-americanos têm dificuldade para sintonizar o idioma português. Porém, posso assegurar que o Brasil esteve e está muito presente na Argentina, a partir da Bossa Nova e da MPB. Os nomes de Carlos Drummond de Andrade, Thiago de Mello, Vinicius de Moraes, Manuel Bandeira ou João Cabral de Mello Neto, sempre tiveram eco em nossas revistas literárias. Mesmo considerando que certamente a difusão poética nunca foi massiva. O copyright da nula difusão poética brasileira nas capitais do Sul hispano-falante é exclusividade dos adidos culturais das embaixadas do Brasil.

P – O que levou ao final de Eco Contemporáneo? Quando e por que a revista deixou de circular?
R – O ciclo dos ‘60 terminou após o Massacre de Tlatelolco (2 de outubro de 1968) que El Corno Emplumado condenou, o que obrigou Margaret Randall a buscar asilo em Cuba com seus três filhos. Anne Mette Nielsen e Nicolenka Beltrán filmaram, em 2005, um esplêndido documentário sobre aquela história nossa dos ‘60. Eu parei de publicar Eco Contemporáneo em 1969 e de imediato comecei a revista Contracultura, com Antonio das Mortes nas capas. Depois editei uma revista de cinema e comecei a fazer programas de rock por rádio, até começar a edição da revista Mutantia, nos ‘80, onde traduzi e publiquei Willer, Luiz Carlos Maciel, Artur da Távola e outros pensadores brasileiros. Agora estou compilando, já era hora, um livro sobre o Movimento Nova Solidariedade. Os manifestos da Geração Beat eu já os publiquei em um livro intitulado Beat days. A plataforma contracultural argentina está registrada em meu livro La generación V. Minha história do rock argentino está contada no livro Como vino la mano, que já se encontra na 4ª edição. Hoje não publico revistas, mas sim uma dezena de blogs.

6/7/2009


Fonte: ViaPolítica/O autor/Agulha

Revista de Cultura Agulha/edição 70

http://www.revista.agulha.nom.br/ag70capa.htm

URL: http://www.revista.agulha.nom.br/ag70grinberg.htm


Floriano Martins (Brasil, 1957). É poeta, ensaísta e tradutor. É um dos editores da Revista de Cultura Agulha.

martes, 5 de enero de 2010

ENCUENTRO EN MORELIA


Octavio Paz - Homero Aridjis - Miguel Grinberg

ENCUENTRO "HACIA EL FIN DEL MILENIO"
Morelia (México, 1991)




DECLARACION DE MORELIA

(Solicitada publicada en The New York Times, Nov. 8 de 1991)

Un encuentro único ha tenido lugar. Por primera vez ecologistas, científicos, representantes de los pueblos indígenas de las Américas, activistas políticos y escritores de 20 países se han reunido durante una semana en Morelia, Michoacán (México) para examinar el estado del mundo, cerca ya del fin del Segundo Milenio. Independientemente, pero sin excepción, cada participante expresó su preocupación porque la vida en nuestro planeta está en grave peligro.
* 24.000 millones de toneladas de suelos fértiles del planeta se están perdiendo cada año. Si la deforestación y la erosión continúan al ritmo actual, los científicos aseguran que para el fin de esta década la Tierra no tendrá suelos cultivables adicionales, mientras que el mundo aumentar su población en 1.000 millones de seres humanos.
* El desastre nuclear de Chernobyl en 1986, que por su fuerza radiactiva afectó en diferentes grados a 35 millones de personas, ha sido apenas uno de los más de 100 accidentes nucleares que han ocurrido en la última década. En este Encuentro: Hacia el Fin del Milenio, el científico responsable de la limpieza de Chernobyl declaró que por lo menos tres accidentes de la magnitud de Chernobyl podrían suceder antes del año 2012.
* El 70 por ciento de la población mundial vive dentro de las 100 millas de la costa de los océanos. El uso despilfarrador de los combustibles fósiles por parte del mundo industrializado está rápida e irreversiblemente cambiando el clima global. Los expertos remarcaron que el creciente aumento del nivel de los mares y el calentamiento terrestre llevarán a inundaciones masivas de las áreas costeras creando millones de nuevos refugiados ambientales, en una escala todavía mayor de la que vemos anualmente en Bangladesh.
* La supervivencia humana depende de la diversidad biológica. Al paso actual de la destrucción ambiental, en particular la infame devastación de los bosques tropicales en América, Asia y Africa, estaremos perdiendo por lo menos un millón de especies en los próximos 10 años y una cuarta parte de todas las especies vivas dentro de los próximos 50 años.
I. Nosotros, participantes del Encuentro de Morelia, urgimos a los líderes del mundo que participarán en la Cumbre de la Tierra, a realizarse en junio de 1992 en Brasil, que se comprometan a detener el ecocidio y el etnocidio. Asimismo, proponemos la Creación de una Corte Internacional del Medio Ambiente modelada según la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
II. El 20 por ciento de la población mundial consume el 80 por ciento de la riqueza y es responsable del 75 por ciento de la contaminación. Nosotros creemos que hay suficiente tecnología y conocimiento disponibles para reducir esta obscena inequidad de riqueza. Exigimos una efectiva transferencia del conocimiento y los recursos del Norte hacia el Sur, y no el vertido de tecnologías y productos obsoletos e ineficientes. Debe ponerse un fin inmediato al tráfico internacional de desechos tóxicos, reducirse urgentemente la contaminación de ríos y océanos con basura industrial y desechos humanos, y terminarse la exportación de pesticidas y otros productos químicos prohibidos hacia países necesitados del Tercer Mundo. La transferencia de información y de medios que permitan a la gente estabilizar la población individual y voluntariamente debe ser una meta.
III. Las sociedades tradicionales son generalmente las mejores administradoras de la biodiversidad. Durante los últimos 500 años el conocimiento y los derechos de los pueblos indígenas americanos han sido ignorados, tanto en las Américas como en otras partes del mundo. Estas minorías, que han sido explotadas en sus propios países, son cruciales para la preservación de la diversidad biológica y cultural.
Deploramos la contaminación cultural y la pérdida de las tradiciones que han llevado a la desnaturalización de la vida, dejando a los seres humanos, por la intensidad del mercado masivo, vulnerables a las presiones de un totalitarismo económico y político, y a los hábitos del consumismo y desperdicio que ponen en peligro a la Tierra.
IV. En la Cumbre para la Tierra de junio de 1992, reclamamos que los líderes mundiales firmen una Convención del Cambio Global del Clima. Los países industrializados deben asumir el compromiso de reducir como mínimo un 20 por ciento sus emisiones de bióxido de carbono para el año 2000.
Insistimos en la implementación rigurosa del Protocolo de Montreal sobre la Protección de la Capa de Ozono. También exigimos que se firme una Convención que proteja la diversidad biológica, y que haya un progreso concreto en las negociaciones para un tratado forestal global.
V. La probada locura económica de la energía nuclear y la probabilidad de una futura catástrofe ambiental, requieren la urgente sustitución de la energía atómica por sistemas energéticos seguros, limpios y eficientes.
Igualmente perentorio es que los complejos militares detengan la proliferación de armas nucleares, químicas y biológicas y reconviertan un porcentaje sustancial del gasto militar en un gasto para la seguridad ambiental. Para asegurar esto, demandamos que se ponga fin al secreto y se tenga el derecho a la libertad de información en todos los aspectos que conciernen al medio ambiente mundial.
Los participantes del Encuentro en Morelia: Hacia el Fin del Milenio, desean enfatizar que la destrucción ambiental no puede ser confinada dentro de los límites de un estado o una nación determinados. Urgimos a nuestros colegas escritores, ecologistas, científicos, miembros de comunidades indígenas, y a todos aquellos que están preocupados por el ecocidio, que se unan a nosotros para demandar la creación de una Corte Internacional del Medio Ambiente ante la cual, las actividades criminales contra el entorno puedan ser llevadas a la atención del mundo entero.
La segunda mitad del siglo XX se ha caracterizado por los movimientos de liberación interhumanos, y la última d‚cada del segundo milenio estar marcada por los movimientos de liberación interespecies, mediante los cuales podremos acceder un día a una verdadera igualdad viviente
.

Homero Aridjis (México) Lester Brown (EEUU)
F. Sherwood Rowland (EEUU) Octavio Paz (México)
Peter Mathiessen (EEUU) Petra Kelly (Alemania)
Vladimir Chernousenko (Rusia) Miroslav Holub (Rep. Checa)
Gita Metha (India) Alvaro Umaña (Costa Rica)
Evaristo Nugkuag (Peru) W. S. Merwin (EEUU)
Kjel Espmark (Suecia) Adam Markham (Gran Bretaña)
Thomas Lovejoy (EEUU) Vassily Aksyonov (Rusia)
Augusto Roa Bastos (Paraguay) Arturo Gómez-Pompa (México)
Margarita M. Botero (Colombia) Kirkpatrick Sale (EEUU)
J. M. G. Le Clézio (Francia) Alan Durning (EEUU)
Amory Lovins (EEUU) Agneta Pleijel (Suecia)
Yuko Tsushima (Japón) Jewell James (Tribu Lummi)
Gert Bastian (Alemania) Miguel Grinberg (Argentina)
Nélida Piñón (Brasil) Jeffrey Wilkerson (EEUU)
Betty Ferber Aridjis (México) Carmen Boullosa (M‚xico)
Roberto Juarroz (Argentina) Fernando Cesarman (M‚xico)
Vikram Seth (India) Sandra Cisneros (EEUU)
Monika van Paemel (Bélgica) Michael Ondaatje (Canadá)
Miguel Alvarez del Toro (México) Folke Isaksson (Suecia)

Hans van de Waarsenburg (Holanda)

(El GRUPO DE LOS CIEN ARTISTAS E INTELECTUALES es una amplia coalición fundada originalmente en México y presidida por el poeta Homero Aridjis. Como resultado del Encuentro en Morelia, ingresaron a la misma los escritores participantes, constituyéndose así el GRUPO DE LOS CIEN INTERNACIONAL)


Un intelectual grande y molesto




Se cumplen 50 años de la muerte de Albert Camus, quien fue Premio Nobel de Literatura en 1957. Entre su extensa obra merecen destacarse relatos como La peste y La caída y ensayos como El mito de Sísifo y El hombre rebelde.

Por Sylvina Walger

El lunes 4 de enero, se cumplieron 50 años de la muerte de Albert Camus. Acaecida en 1960 cuando el Facel-Vega, que conducía el editor Michel Gallimard, patinó en el asfalto y fue a estrellarse contra un árbol. Gallimard tardó unos días en morir, pero el escritor perdió la vida instantáneamente a consecuencia de la fractura de cráneo que le provocó el impacto. Entre los papeles que le encontraron había un manuscrito inconcluso, “El primer hombre”, de fuerte contenido autobiográfico y gran belleza.

Dejaba una viuda, Francine Faure, y un par de gemelos. Fue enterrado en Lourmarin, pueblo del sur de Francia donde había comprado una casa con el fruto de sus ganancias. Pese a una opinión muy difundida, a Camus no le gustaban los autos y menos la velocidad.

Convertido en el autor de algunos de los libros más vendidos en la Francia de posguerra, en 1957, a los 44 años, obtuvo el Premio Nobel de Literatura dejando en el camino a André Malraux, que ya nunca más podría recibirlo. Dramaturgo, ensayista, polémico analista de política nacional e internacional, figura ideológicamente controvertida y odiada en los dos extremos del arco político, aquel “francés de Argelia” (al que no le ahorraron el mote de “pied noir”) seductor con vocación de don Juan y vitalista, encontró su gran amor en la actriz María Casares, “la gran dama del teatro francés”, que era hija de Casares Quiroga, ministro y jefe de Gobierno de la Segunda República Española durante el gobierno de Manuel Azaña.

A Camus se lo ha caracterizado como “socialdemócrata de razón y libertario de corazón” y ha dejado una huella indeleble, y cada día más evidente, en la cultura literaria y política de nuestro tiempo.

Entre su extensa obra merecen destacarse relatos como La peste y La caída; obras de teatro como Calígula y Los justos; y ensayos como El mito de Sísifo y El hombre rebelde, entre muchísimas más.

En la revalorización actual que Francia ha hecho de su figura tiene mucho que ver el intento de “reapropiación de su memoria por parte de un Sarkozy hambriento de un pedigree intelectual del que carece. El debate comenzó cuando el presidente francés propuso trasladar los restos de Camus al Panteón (la Recoleta culta de Francia) y sus amigos saltaron objetando que al escritor no le hubiera gustado descansar allí entre grandes que para él no siempre fueron tan grandes. Algunos llegaron a decir que a Camus no había que “panteonizarlo” sino que leerlo. Toda una verdad. La firme oposición al traslado por parte de los hijos del premio Nobel terminó con la discusión y Camus continúa descansando en Lourmarin en una tumba al lado de la casa de su hija Catherine (62) mujer –para variar– de un Gallimard y custodia insobornable del legado de su padre.

El reconocimiento del que disfruta hoy Camus es mucho más amplio del que gozó en su época. La izquierda comunista de los sesenta y setenta lo confinó a una displicente marginalidad, aún fanatizada por aquel octubre que iba engendrar “el hombre nuevo” y que acabó despertando “horrorizada y confusa ante los osarios de Pol Pot”, según explica el diario El País. El compromiso de Camus fue siempre con el hombre, no con su concepto: por eso odiaba más lo que representaba Nechtaev, el fanático terrorista retratado por Dostoievski en Los demonios (la película se llama Los endemoniados y es de Andrej Vajda). Y por eso Camus resulta hoy más vivo que Sartre.

Camus nació en Argelia el 7 de noviembre de 1913, en el departamento de Constantine y en el seno de una familia de humildes colonos franceses dedicados al cultivo del anacardo. A todos ellos (los colonos) se los conocía comúnmente con el nombre de “pieds noirs” (pies negros). Su madre, Catalina Elena Sintes, nacida en Argelia, provenía de una familia originaria de Menorca. Era sorda y analfabeta. Su padre, Lucien Camus, trabajaba en una finca vitivinícola, cerca de la localidad de Mondovi, para un comerciante de vinos de Argel y era de origen alsaciano. Como muchos “pieds noirs”, y tras la Guerra Franco-Prusiana, había huido de la anexión de Alsacia por Alemania.

Durante la Primera Guerra Mundial, Lucien Camus resultó herido en la batalla del Marne y murió en 1914. Aunque su hijo no llegó a conocerlo, de su padre le quedó una fotografía y una significativa anécdota que marcaría en parte su derrotero: la repugnancia que le producía el espectáculo de una ejecución capital.

Después de la muerte de su padre, la familia Camus se trasladó a casa de la abuela materna en Argel, donde Albert se crió y estudió. Se recibió de bachiller y obtuvo un diploma de estudios superiores en letras en la rama filosofía. Jamás obtuvo la licenciatura por una tuberculosis que arrastró durante años. Hasta entonces había sido un buen deportista y un fanático del fútbol, donde siempre jugó como arquero. La tuberculosis acabó con estas ilusiones.

En 1935 se afilia al Partido Comunista, del que sale pitando en 1937 debido a sus profundas discrepancias con el pacto germano-soviético y su apoyo a la autonomía del PC de Argelia respecto del comunismo francés. En 1940, perseguido por el gobierno de Argelia (francés, claro) se ve obligado a emigrar a París, donde acabará siendo director del diario de la Resistencia, el mítico Combat.

Su ruptura con Sartre (algunos dudan que efectivamente haya ocurrido) fue en 1952 tras la publicación en Les Temps Modernes de un artículo en el que Sartre (su director y fundador) le reprochaba que su rebeldía era “deliberadamente estética”.

Camus era todo salvo un demócrata blando, explica el historiador húngaro Francois Fejtö, quien lo conoció en el momento de la liberación. “En su amor por la libertad había algo muy viril y es este idealismo puro, este heroísmo, que lo hace hoy tan popular sobre todo en los países del Este”.

Camus llevaba en sí un tremendo rechazo por la desmesura, que lo obligaba a marcar un umbral ético para la violencia política. En Los justos, por ejemplo, opone un terrorismo moderado, encarnado por el personaje de Kaliayev, al terrorismo incontrolado de Stepan. Para Camus el fanatismo de Stepan era el resultado de una mentalidad absolutista que cree detentar la verdad absoluta. Sin embargo hoy, tanto en Argelia como en el Medio Oriente, el que ha triunfado es Stepan. Triste final para quien su lema había sido “ni víctimas ni verdugos”.

Lo que el escritor no aceptaba era el pasaje de la resistencia al terrorismo, ya que a sus ojos el fin no justificaba jamás los medios (al contrario, los determinaba), y nada podía legitimar la agresión a los civiles.

Este pensador político, solitario, intuitivo y solidario lograba que sus editoriales de Combat testimoniaran una lógica sin fallas. Camus será uno de los raros resistentes a firmar para pedir la gracia de algunos colaboracionistas. Es el único que se pronunciará para denunciar el horror de Hiroshima en 1945. Sobre el drama argelino, que lo divide entre su solidaridad de “petit blanc” (blancos no nacidos en Francia, así de racistas…) y un anticolonialismo que excluye la violencia ciega del FLN, elige la irrealizable tregua civil. En su discurso ante el Nobel había llegado a preguntarse si el FLN no sería un “totalitarismo soft”.

Para Camus, siempre situado a la izquierda (hay quien piensa que “a pesar de él y a pesar de ella”), la vida merecía ser vivida, aunque el absurdo hubiera suplantado a la antigua esperanza en Dios o en la Razón. Hoy, cuando los intelectuales dan risa al intervenir en el debate público, Camus se agiganta. Leerlo sin prejuicios es no sólo homenaje sino restitución. Y el cincuentenario de su muerte resulta un buen pretexto para hacerlo.



viernes, 25 de diciembre de 2009

REVELACION Y RESCATE






Como el amor, la poesía es la persecución de un secreto imposible. En lo más profundo del ser, alimentado por el canto del universo, la insondable, volcánica plenitud del deseo dirige en la sombra el sentidode un destino. Oprimidos por la cultura, las ideas recibidas y su propio terror, los hombres generalmente , se las ingenian para ahogar esa levadura salvaje. Reducido a las cenizas de la mala conciencia y a la insatisfacción, al hastío y a la resignación en el seno de las familias, el deseo no apaga nunca, sin embargo su llaga es inapelable. Incluso su virtud se extiende al mal, al vicio, a la muerte. Pero su esplendor rescata en el hombre su naturaleza abisal. Pienso que la poesía es una empresa de revelación y rescate de esos poderes. Palabra a palabra va dando la forma del deseo y, cuando rescata un destello de ese sol enterrado bajo la razón y la lógica de toda la violencia del mundo, se siente que ha cumplido su designio. La poesía es ese descenso al infierno, al vicio y al terror.


Enrique Molina

Hotel Pájaro (Antología) Centro Editor de América Latina.

jueves, 19 de noviembre de 2009

jueves, 1 de octubre de 2009

ARQUITECTURA DE LA CATÁSTROFE




La vida es lo que nos pasa mientras hacemos otros planes".
John Lennon


"No tendrás casa en tu puta vida. No tendrás vida en tu puta casa. Escoge tu destino para los próximos 40 años."
V de Vivienda. Oct '07


"Los palestinos serán sabios si absorben a los colonos. Y si en el Estado palestino se pagaran menos impuestos, más de uno preferirá residir allí." Abraham B. Yehoshua. Nov '08
(revelando verdades 60 años tarde


"La solución a la crisis no pasa por gastar más y dar más crédito, sino por reducir la deuda existente."
Miss Marple


"El Sistema (al depender del ahorro externo) es tan fuerte como el más débil de sus eslabones".
Eddy


“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”.
Henry Ford


”There is no means of avoiding the final collapse of a boom brought about by credit expansion. The alternative is only whether the crisis should come sooner as a result of the voluntary abandonment of further credit expansion, or later as a final and total catastrophe of the currency system involved.”
Ludwig von Mises
"Human Action, A Treatise of Economics"
Yale University Press, 1949


domingo, 13 de septiembre de 2009

Un ikebana del escandálo


Por Rafael Cippolini

Contemporáneos al alto delirio del Grupo Pánico de París (el de Arrabal, Topor y Jodorowsky), y al charme neovanguardista del neoyorquino Grupo Fluxus (cuyo apelativo también nació con el proyecto de una revista homónima), brilló en Buenos Aires, o más precisamente, en la entonces denominada manzana loca que según varios arqueólogos de los sesenta se extendía un tanto más allá de las coordenadas del Instituto Di Tella, reurbanizando un mapa que abarcaba lo más interesante de lo que sucedía entre las calles Marcelo T. de Alvear, Leandro Alem, Maipú y la avenida Córdoba-, un clan de poetas, todos ellos veintiañeros, que sintonizó como ningún otro aquello que las publicaciones de la época denominaron -parafraseando lo que sucedía en Londres- como el Swinging Pampa o Buenos Aires Beat. Eran, ni más ni menos, a quienes se refirió Miguel Grinberg, entonces director de la revista Eco contemporáneo, cuando, sumamente enfático aseveró: "¡Existen los beatniks argentinos!".

El Grupo Opium (Mariani, Ruy Rodríguez y Sergio Mulet, más las compañías sucesivas y ocasionales de Isidoro Laufer, Marcelo Fox, los hermanos Miguel y Leopoldo Bartolomé y Mario Satz, entre tantos) hizo público su manifiesto en una plaqueta desplegable firmada en octubre del '63, en la que se leia: "Asomados a la confusión de Baires, nuestro pan cotidiano, sintiendo todo el peso del hemisferio sur del caos, aparecemos nosotros y OPIUM; nosotros (sátiros-cinicos-borrachos- enamorados hijos de la decadencia de Occidente) gritando y cantando con los dedos manchados de nicotina apuntando; nosotros amigos hasta que dejemos de serlo (entretanto nos dedicaremos poemas); nosotros oliendo nuestro propio aliento alcohólico.

Nosotros: OPIUM.

Nos conocimos en revistas, en bares, en confusas reuniones a las tres de la mañana. Nos conocimos orinando en baños donde leímos que Perón o Tarzán nos salvarían; nos miramos a los ojos y sonreimos: ninguno quería ser salvado".

Amor y ocio

Beatniks y porteños: un lustro antes, en 1958, el Sputnik I había estrenado su orbitación y fue asi que a la ya existente partícula beat (roto, exhausto, destrozado), que señalaba a los seguidores de Jack Kerouac, se le agregó nik, para formar esa palabra que, según Héctor Zimmerman, describía a los cosmonautas y linyeras del espacio interior.

Zimmerman: "¿Beatniks en Argentina? Eso está bien para los países en que todo funciona perfectamente. Pero acá, lo único que cabe es patalear contra el caos. Nuestro beatnikismo es un ikebana del escándalo".

Opium fue un grupo de fidelidades; en primer término, al apotegma de Ezra Pound que, como proclama poética y existencial, inauguró cada una de sus ediciones: "Cantemos al amor y al ocio, nada más merece ser habido". En segundo lugar, a un grabado en madera de Daniel Zelaya, que se reprodujo en cada una de sus portadas. Y por último, al bar Moderno - entonces en Maipú 918, entre Paraguay y Charcas-, desde donde convocaron a poetas, pintores, videntes y snobs a abandonarse a un estado que, por su desparpajo y provocación, tanto nos recuerda a Entropía de Thomas Pynchon, y tan distante y extraño resultaba a las escrituras políticamente apropiadas de la época.

Las coordenadas estéticas y literarias estaban trazadas y dispuestas, como cuarenta años antes, pero con algunos notorios desplazamientos: si Florida seguía en su sitio, era Boedo la que se había trasladado a los bares de Corrientes, a los cuales nuestros beatniks evitaban estéticamente a no ser para desafiar a sus habitúes a partidas de truco, de billar o aalgún picado. No debemos olvidarnos que Sergio Mulet se presentaba entonces como "poeta y arquero".

Piumo o el anagrama pirofágico

El grupo Opium, asi como las publicaciones que generó, tuvo su tiempo entre 1962 y 1968. Pero ésa es la historia oficial de una experiencia nada oficial. También existe una prehistoria bastante secreta y que puede sintetizarse asi: hubo una primera plaqueta -quizá el primer fanzine sudamericano-, un ejemplar hoy aún más inhallable que sus otras impresiones, que reunió y luego confrontó a Ruy Rodríguez y a un jovencisimo Juan Carlos Kreimer -el mismo autor de ¡Agárrate! (1970), la primera gran biblia del rock nacional, con fotos de Osear Bony y Punk la muerte joven (1978), libro de cabecera de toda una generación de punks hispanoparlantes- por disidencias en la que se entremezclaban lo tipográfico, ideas de diseño y otras intenciones. Rodríguez quemó gran parte de los ejemplares y Kreimer reformuló los restantes presentándolos bajo un anagrama jitanjafórico: Piumo. Si el nombre original era una apropiación de Alfred Jarry (de Les minutes de Sable Memorial: "Tras entregar un papel azul al cajero, con el bolsillo tintineando, ascendí a uno de los ómnibus del pais del Opium"), el neologismo de Kreimer pasó a engrosar, de inmediato, el argot circulante de unos pocos iniciados (perversiones de otras perversiones del lunfardo). Como "Sunda". Menesunda, Ultra Zum, etc.

Fue entonces cuando Rodríguez (fan confeso de la poesía de Enrique Molina) conoció a Mariani (quien todavía usaba su nombre de pila, Reynaldo). Y pocas semanas después. Rodríguez partía hacia Brasil, donde viviría hasta 1964. Colaboró con la Revista Agraria y escribió un libro de poemas, cuya edición íntegra olvidó cuando regresó a Buenos Aires, huyendo del clima político que empezaba a proliferar. Para una nueva plaqueta, donde apareció su poema "El visionario y la ciudad", ensayó una autobiografía mínima: "Nació por 1940, creemos. A veces lo encontramos en un café de Buenos Aires, siempre desaparece al día siguiente. (...) Qué hará mañana, nadie lo sabe. Al frente otros itinerarios llenos de visiones. Esperemos".

Las cloacas de la noche

Tal es el titulo del libro de Rodríguez que se pierde en Brasil, mientras Mariani acomete una renovación de la revista mural en clave hipster: Opium '. Estas errancias, estos papeles sueltos que proclaman una vanguardia instantánea, se oponían, con diferentes grados de tenacidad y cinismo, a aquello que escapaba de la creación de un estado crepuscular, propio; asi como también a toda clase de pretenciones, pero por sobre todo a una: la carrera literaria (para ellos, la mismísima peste). Si revistas como El escarabajo de oro, Ficción o Airón propugnaron, desde sus estilos, un deber ser del escritor, los Opium se divirtieron destrozando y ridiculizando cualquier atisbo de imperativo o certeza. En cualquier sentido. Y para dejar en claro que su fin no era en absoluto la escritura sino lo que ésta producía y provocaba, filmaron cortos descerebrantes en 8 mm con Rodolfo Privitera, amigo de la infancia de Néstor Sánchez, se emborracharon con Tanguito, Javier Martínez, con Moris (que formaba parte de una banda llamada, por supuesto, "Los Beatniks"), Pajarito Zaguri y el poeta surrealista Juan José Ceselli, con Rómulo Macció, Osiris Chierico y Héctor Libertella, quien por esos días se enfrascaba en la cocina de La hibridez. El camino de los hiperbóreos y Papá Proteo; se fascinaron con los nadaístas, con Ornette Coleman y su free jazz, le dieron la espalda al psicoanálisis, compartieron noches de insomnio con Norberto Gimelfarb, patafísico y discípulo de Aldo Pellegrini y Juan Esteban Fassio, con la mítica Negra Rene Cuellar (por la que Osear Masotta perdió la cabeza y derribó puertas), con Poni Michiarvegas, editaron dos números más de su revista (el 2 y y el 3 y ', en julio ynoviembre del '65), prefirieron la bencedrina y las pastillas Romilar (entonces de venta libre) , la marihuana y el whisky a la ginebra (tan de sus amigos de la avenida Corrientes) y produjeron Jazzpium en el Di Tella, un espectáculo de poesía con objetos en escena de Pablo Suárez, puesta de Norman Briski y música al cuidado de Carlos Cutaia, quien luego formaría parte de Pescado Rabioso y La Máquina de hacer Pájaros.
"Porque no somos ángeles, porque no somos santos, porque no somos buenos vecinos; porque somos inútiles, porque somos escritores que no escriben, porque no fuimos a estudiar a academias para que nos dieran un diploma que nos permitiera escribir gansadas el resto de nuestras vidas; porque siempre seremos estafados por otros más 'vivos' que nosotros, porque constantemente decepcionamos a aquellos (a aquellas) que creen en nosotros, porque estamos completamente equivocados y porque no queremos competir ni triunfar en la vida y ser alguien.

(...) O quizá, porque no tenemos vergüenza. O porque NO, simplemente. En fin, nada del otro mundo: aqui estamos, y allá vamos. ¡SALUD!" (Opium, julio de 1965).

Este transcurrir inoperante

¿Cómo leer hoy, ya en otro siglo, aquella aventura? En principio como un puro deslinde (ya que sus papeles están muy dispersos, sino extraviados). Impresentables a décadas de corrección literaria, dueños de una dinámica conspirativa que reaparecería mediante un salto de décadas en grupos de los ochenta como Speed (a quien Virus les dedicó una canción) de B. O. de Lescano y Tato Odoriz, inspirados como pocos con Invitación a la masacre de Marcelo Fox -quien se suicidaría pocos años más tarde-, publicado en septiembre del '65 y promocionado devocionalmente (y siempre en fotocopias) por Fogwill y Laiseca; o en experiencias como la Escuela Alógena de na Kar Elliff-cé, donde 7 historias bochornosas, primer libro de prosas de Mariani (Sudamericana, 1968, recientemente reeditado en Zapala por Ediciones Truchas), es analizado y difundido desde sus inicios.

William S. Burroughs pensaba que, cuando nos referimos a un nativo, señalamos al que provoca que un sitio no pueda existir sin él. Y asi fue que, desde 1965 hasta 1968, los Opium se transformaron en su propio espectáculo. Comenzaron a realizar lecturas públicas donde leyeron sus poemas y otros de su preferencia (Leonora Carrigton, César Moro, Gregory Corso, Dylan Thomas, Egito Goncalvez, Saúl Yurkiévich, Ted Joans, Jacques Vaché, Jack Spicer, Coco Madariaga, Victoria Rabin, Lawrence Ferlinghetti, etc.). En 1966 se publicó el último número de Opium -probablemente el mejor-, con tapa de Gustavo Trigo (quien más tarde, con guión de Osvaldo Lamborghini, seria el dibujante de la historieta Marc!). En agosto de 1967 se edita El buho en el vitral -textos de Ruy Rodríguez, dedicado a Néstor Sánchez y con tapa de Ary Brizzy, en edición de Sunda BA. Unos meses después, en el '68, Rodríguez parte hacia el sur con su mujer y se instalan en San Martín de los Andes, donde funda un grupo teatral. Esta diáspora vuelve al grupo más incierto.
Sergio Mulet, el sex symbol del grupo, se convirtió en modelo y luego en novelista y guionista (el 2 de octubre de 1969 se estrenó la película Tiro de gracia, con guión de Mulet -basada en la novela de igual nombre- y dirigida por Ricardo Becher, donde, además de Mariani y el mismo Mulet, actuaron Perla Carón, Roberto Píate, Juan Carlos Gene y Susana Giménez (morocha entonces), y cuyo soundtrack fue compuesto por Manal.

Finale

Corría el año 1973. Mariani edita un libro inolvidable: 7 poemas grassificantes, editado por Ediciones de la Flor Alta, y parte hacia Buzios. Nos deja un epígrafe, anónimo:

"No sé de qué están hablando. Pero me declaro en desacuerdo".


La segunda vanguardia. Los '60 en la Argentina: las voces diferentes

por Jorge Ariel Madrazo


Los escritores argentinos, principiantes o ya formados, que en los ’60 desafiaron al canon dominante, se exaltaban como sus pares de cualquier parte con la carrera al Cosmos, la libertad sexual y el Flower Power, las guerras de liberación y la revolución cubana. Subsistían los ecos del poema Aullido entonado en 1956 por Allen Ginsberg, cuyo misticismo escatológico convulsionó la década. Nos desvelaban Vietnam, la teología de la liberación, el boom novelístico (y también poético) latinoamericano, el Tropicalismo de Gilberto Gil, la Nueva Trova cubana, Joan Baéz y Dylan. Alzábamos altares a En la Masmédula, el enorme poema de Oliverio Girondo, tan audaz como el Trilce vallejiano. Cuando llegaban a nuestras manos, devorábamos El Corno Emplumado, Pájaro de Cascabel, El Techo de la Ballena.

¿Qué fue propiamente argentino en aquella oleada artística del 60? ¿Fue una vanguardia? Lo fue en cuanto al empuje negador de gestos poéticos momificados, a su interés más extendido por un experimentalismo que incluyó la mezcla de jerga culta y tanguera-popular, y la fe de muchos (que más tarde algunos pagaron con la vida) en “la” revolución. Lo fue porque transformó el lenguaje: por primera vez desde Girondo y González Tuñón nuestra literatura mayoritaria hablaba argentino. Era una oleada provocadora que en una de sus vertientes -la más explícitamente política- detestó a ciertos próceres y recuperó a nuestros caudillos populares del siglo 19. Volvimos al Popol Vuh…

Por entonces invadía la gran ciudad una música de raíz folclórica más compleja y de espíritu continental: la encarnaron Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui; los jóvenes “ilustrados” giraban en el vértigo del happening y del Instituto Di Tella, toda una nueva era estética… Nacía el rock del Río de la Plata. Y lo más crucial: se vivía por parte de núcleos más decididos la resistencia a las dictaduras militares que, con respaldo de buena parte de la población “bien pensante”, derrocaron a Perón en el 55, a Frondizi en el 62 y a Illia en el 66, desmantelando en cada caso la economía y la cultura. La radicalización ideológica y hasta una reivindicación del peronismo, formidable movimiento de masas aun cuando se propusiera la alianza de clases desde un burocratismo y un personalismo muy cuestionables, caló hondo en prestigiosos intelectuales y poetas.

Neruda, Vallejo (dos nombres gigantescos que nos dividían en dos bandos), Lorca, Miguel Hernández, Alberti, Cernuda, Drummond, Vinicius, que nos visitó y que publicó en Buenos Aires “Para vivir un gran amor”, eran con los grandes franceses, con Perse, Pessoa, los norteamericanos, Eliot, nuestro pan cotidiano. Revivió el ideario americano del Modernismo rubendariano, impulsor de una "América latina" con destino propio. En la pintura alternaban el Informalismo, el surrealismo y la nueva figuración expresionista, uno de cuyos artistas más emblemáticos, Luis Felipe Noé, defendió teóricamente “al caos, única estructura de toda realidad”.

Y la poesía de los 60 reflejó en buena medida un realismo a veces caótico, delirante y mal hablado. El vos destronó al castizo y bien educado “tú”. La sintaxis se liberaba día a día. Poetas militantes, como Juan Gelman, integraban el mítico grupo El pan duro, ligado al partido Comunista y que organizaba numerosos recitales públicos. Varios de esos poetas pasaron luego al grupo La Rosa Blindada, liderado por el legendario editor –recientemente fallecido- José Luis Mangieri y de tendencia más chinoista. Sobresalían en aquella estética el coloquialismo y una cadencia narrativa entre pavesiana, passoliniana y ginsberiana; por fortuna, eran unos cuantos los que rechazaban el mal llamado realismo socialista, tanto como evitaban la pose melancólica de los imitadores del genial Rilke y a los hispanistas declamadores y adocenados, abundantes aún hoy.

Los principales voceros de los distintos sectores de izquierda literaria fueron, aparte de La Rosa Blindada, El grillo de papel y El escarabajo de oro a fines de los ‘50 y principios de los ‘60, la revista de poesía Barrilete a mediados de los ‘60, Hoy en la Cultura (1962-1966); y Contorno, de espíritu sartreano y combativo, acaso la más influyente en el medio universitario-intelectual de la época, piloteada por los hermanos David e Ismael Viñas, con Juan José Sebreli, Leon Rozitchner y otros. Y como vocero de la onda beatnik-ecologista: Eco Contemporáneo, de Miguel Grinberg.

El caso de Juan Gelman es bien notable por sus quilates poéticos, su fidelidad al cambio personal permanente dentro de una línea de gran coherencia, y sus trascendentes aportes rupturistas. sin abandonar por esto un sustento último sensual-social ligado al coraje civil y a los ritmos del habla de su pueblo. Su primer libro, Violín y otras cuestiones, apareció en 1956, y ya desde el título –que remite a El violín del diablo– saludaba a Raúl González Tuñón. Tanto el imaginario (poblado de personajes marginales) como el tono de los primeros libros de Tuñón, fue ampliamente recogido por muchos poetas del sesenta. En Velorio del solo (1961), Gelman escribió su "arte poética": "Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío (…) A este oficio me obligan los dolores ajenos,/ las lágrimas, los pañuelos saludadores,/ las promesas en medio del otoño o del fuego,/ los besos del encuentro, los besos del adiós,/ todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre".

Aparte de Gelman, tres de los poetas más originales, algo mayores que el resto pero cuya obra más duradera es fruto del imaginario colectivo sesentista y con fuerte presencia hasta nuestros días –al menos, los dos primeros-, se apartarían también radicalmente del lirismo de cuño europeísta. Hablo de Joaquín Giannuzzi, Leónidas Lamborghini y César Fernández Moreno, hermanos mayores del grueso de los sesentistas, con quienes coincidían –salvo excepciones- en el discurso de fuerte voltaje político-coloquial.

En Giannuzzi hay, en un singular registro poético, una mirada más epifánica de los objetos cotidianos, la vida social podía ser vista por él como amenaza, junto a una aguda conciencia de la finitud. El universo de Giannuzzi es desencantado e indiferente: la salvación está en el vigor raigal de lo que existe pese a todo.

Sobre él se escribió a su muerte, el 26 de enero de 2004: «Joaquín Gianuzzi, uno de los más grandes poetas argentinos del siglo XX, murió ayer en Salta, donde pasaba sus vacaciones. Tenía 79 años. Aunque sus libros fueron publicados uno tras otro, aunque ganó el Premio Nacional y el Premio Municipal y más premios, quizás Joaquín Giannuzzi no fue conocido de manera masiva y su nombre fue, más bien, una contraseña entre lectores. Y entre lectores que escriben: Giannuzzi es tomado como precursor por una nueva generación de poetas, que en los años 90 destacó su poesía, que tenía como punto de partida las pequeñas cosas cotidianas. De partida, no de llegada: "la poesía –decía- es un modo de acceder a un conocimiento trascendente. Con mi poesía quiero plantear los enigmas de este mundo". Detrás de eso iba.

Había nacido en Buenos Aires en 1924 y era el hijo de un marmolero italiano que quería, por supuesto, un hijo ingeniero…”. Algo del poeta-constructor es visible en sus poemas, como en el libro de 1967 “Las condiciones de la época”:

“Escuchando en el laúd la nota antigua / uno ve poetas en el pasado y no asesinos. / Ve la ingrávida sustancia incorporada / a la calamitosa energía de la historia / y esta confusión no termina de aclararse. / Increíbles poetas entre nubes de sangre / salvando a medias la verdad, dejando el resto / a la convicción del crimen general…”

En una entrevista, quien suscribe tuvo este diálogo con Giannuzi, que creemos ilustrativo:

- Tu poesía plantea la relación siempre conflictiva entre lo natural, lo que está allí con su propia ley, y frente a eso lo humano, sometido a una arbitraria confusión, a una degradación que es como un destino. Siento en tu poesía la presencia del destino, aunque en apariencia hable de lo cotidiano.

- Destino, o falta de destino, o de sentido. Creo que hay dos claves en mi poesía: ante todo, una especie de nostalgia por un orden perdido, el orden natural; y otro –has hablado del deterioro- esa suerte de fatalidad del tiempo, la aguda conciencia del tiempo, de la finitud. Yo tengo un sentimiento trágico del tiempo, así que tengo un sentimiento trágico de la literatura, pese a que es la única redención. Eso no quita que pueda haber otras claves.

- Llama la atención la recurrencia en tu poesía de ciertas palabras: oscuridad, negro, brumoso; y otras: error, confusión, devastación, tiempo carnívoro, yo calcinado...

- Hay palabras que tienen resonancia poética, más allá del sentido. “Oscuridad” es una de mis obsesiones. Lo mismo que “error”. Lleva a pensar en las falacias, fisuras o fallas del mundo visible. Siempre me llamó la atención la definición que dio Conrad sobre la misión de la poesía, o del arte en general: “Rendir justicia al mundo visible”. Una frase que autoriza a lecturas profundas. Una de las lecturas que podría hacerse de ello, es decir por ejemplo que este mundo visible reclama un significado, una representación estética, una sublimación…”

A su turno, Lamborghini es quien más se ubicó del lado de las masas peronistas, quiso ser “la voz de los sin voz”. Ello origina un lenguaje poético deliberadamente fragmentario y balbuceante, deliberadamente “feo” y antipoético. “Esto no es poesía”, clamaron los teóricos del establishment. Lamborghini arremetía con sarcasmo vitriólico y fraseo inédito. Su libro Las patas en la fuente (1965) no condesciende a ninguna de las efusiones sentimentales con que se abordaban los temas sociales, un hecho que, pese al respaldo de Leopoldo Marechal, confinó a Lamborghini a un aislamiento que terminaría cuando su poética –hecha de parodia, reescritura y distorsión– fue recuperada en los 80 y 90. Él mismo remarcó:

Yo intenté una ruptura desde la tradición de la gauchesca, considerando como elemento esencial de ésta esa "risa paisana" que le da su sello y que, tal como uno la leía en esas obras, no era simplemente humor, sino que, como la risa de la que estamos hablando, era responder a la distorsión con una distorsión multiplicada: "tanto dolor que hace reír", dice Discépolo.

Ahí estaba la parodia, ahí estaba el grotesco, ahí estaba la caricatura: era la risa del bufón expresando de ese modo la condición humana en situaciones límite: el país convertido en la pista de un circo, con toda una sociedad convertida en nada más que público, espectadora de sus piruetas y cabriolas… Planteaba para ese momento una escritura política pero en la que los problemas del estilo y de la política fueran una sola cosa a resolver.

Me detengo un momento
por averiguación de antecedentes
trato de solucionar importantísimos
problemas de estado;
vena mía poética susúrrame contracto,
planteo, combinación
y remate.

En vez
tú no tienes voz propia
ni virtud
dijo
y escribes sólo para
yo quise decirle mentira mentira
para purificarme…”
………..

O bien:

……………………………

“Se lo ve
encogido,
en cuclillas,
de espaldas
a ella,
tomándose entre
sus manos-muñones
la cabeza,
vuelto
hacia adentro,
los ojos reducidos
a una
fruncida rayita,
cuando ella
le advierte
con prontitud:
–no, no,
el que me
embarazó fue
aquel pájaro,
-deseosa
de aclarar
de inmediato
el equívoco,
al tiempo que,
levantando el brazo,
señala hacia
arriba
con su apenas
esbozada mano…”

[…]

Nacido en 1927, luego de abandonar la Universidad trabajó como tejedor, a partir de 1956 Leónidas Lamborghini se dedicó intensamente al periodismo –igual que Giannuzzi- y a la poesía, por la cual recibió el rápido reconocimiento de escritores como Marechal, Juan L.Ortiz y Girondo. Se exilió en México con su familia entre 1977 y 1990, año en el que regresó a la Argentina. Su obra poética, una de las más originales y revulsivas de la literatura actual en lengua española, incluye títulos como Al público (1957), El solicitante descolocado (1971), Episodios (1980) y Odiseo confinado (Premio Boris Vian 1992). El conjunto de su obra recibió el Premio Leopoldo Marechal, en 1991.

Otra figura emergente recobrada en nuestros días, que aunque surgida en la búsqueda mística y precolombina que también tiñó a los 60, se destaca del pelotón: Miguel Ángel Bustos (“desaparecido” por la última dictadura militar) incorporó a sus poemas, en Fragmentos fantásticos (1965) y Visiones de los hijos del mal (1967), el misticismo y la magia, aunque de una manera que le debía poco al surrealismo europeo.



I.

Afuera oigo la lluvia, adentro siento la lluvia. Mi cuerpo de barro se deshace.

[de Visión de los hijos del mal,1967.]



… Ah, día de los días, patria salvaje, inocente eternidad. Cielo de quietud, bello abismo: mañana del Verbo. Fui en aquel sin tiempo, un perpetuo amanecer y pasé la celeste muralla; región de banderas y soles llevados por dioses; crucé su puente en llamas , encarnación de las niñas, dejé la mañana y entré en la Noche del Verbo’.

[de El Himalaya o la moral de los pájaros, 1970.]



El surrealismo, en cambio, es claramente perceptible en la obra de Alejandra Pizarnik, a caballo entre los ’50 y los ’60. Como sucede con Gelman y González Tuñón, la poesía de Pizarnik sería difícilmente concebible sin la precedencia del grupo Poesía Buenos Aires. O sin la cercanía con cierta línea estetizante y despolitizada de Sur, revista con la que solía colaborar. Según señaló lúcidamente César Aira en un su libro monográfico sobre la poeta, Pizarnik "vivió y leyó y escribió en la estela del surrealismo". Sin embargo, los poemas tan breves como intensos de Pizarnik –recogidos en Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971)– tuercen los postulados surrealistas. Observa Aira: "Pizarnik invierte el procedimiento surrealista poniendo la evaluación, el ‘Yo crítico’, al mando de la escritura automática.”

Por su parte, nacida en 1937, Susana Thénon (Edad sin tregua, 1958, Corazón de piel afuera, 1959) publicó De lugares extraños en 1967. ese libro constituye, desde su nombre mismo, un emblema de lo mejor que pasó en la poesía argentina de los sesenta: la audacia y la libertad de hacer que lo conocido se tornara extraño.



Sueño quebrado



Sueño quebrado
levántate y anda
Marcha de mi frente
abre mi tierra.
Levanta
ruda muralla de niños
al dólar de fuego y zarpa de balas.
Vuelve
joven enamorado del agua
al mordido corazón rebelde,
abraza y besa prieto hasta la llama
pedernal de lágrimas,
mi corazón
clavado a pico de sangre
en las vigilias desnudas de mi cuerpo.

[de Corazón de piel afuera, 1956.]



…El vacío tiende al vacío y así llaman amor
a la atracción ciega de lo igual por lo igual
sin comprender que es muerte,
nada más que muerte y despojo.
Y en tanto que en la sangre, en sus cisternas,
algo se ha liberado de los hilos
y libre se desliza a la nada,
otros cierran puertas, corren pasadores,
rebuscan en sus sueños
hasta encontrar desnuda a la locura,
sospechan del ave y de los ojos de los ratones,
muerden libros como cuerpos, a tambor,
a campana batiente, para mejor dormir / entre algodones sucios y pajaritas.



[de Lugares extraños, 1967]





Por último, en esta rápida reseña de figuras de la poesía que adquirieron especial relieve en los años ’60 –aun cuando hubieran surgido a la consideración poética en años anteriores- hay que mencionar a César Fernández Moreno, uno de los hijos (y el más destacado en el campo literario-intelectual) del muy recordado Baldomero Fernández Moreno.

Nacido en Buenos Aires en 1919 y muerto en París en 1985, el primer libro de CFM, Gallo ciego (1940), contó con un famoso prólogo en verso de su padre, B. Fernández Moreno. A esta época también corresponden Romance de Valle Verde (1941), La mano y el seno (1941), El alegre ciprés (1941), La palma de la mano (1941).

Sin embargo, en 1953, con la publicación de Veinte años después, va a dar un giro sustancial, dirigido a un nuevo tipo de poesía, menos preocupada por el brillo formal y abierta a lo que en aquellos años se conoció como poesía conversacional. Esta tendencia tuvo en el mismo Fernández Moreno, en el nicaragüense Ernesto Cardenal y en el uruguayo Mario Benedetti a sus máximos exponentes. En el caso del autor argentino, alcanzó su cumbre expresiva en el año 1963 con la publicación de Argentino hasta la muerte. En 1982, Fernández Moreno publicó Sentimientos completos, que reunía el conjunto de su obra poética hasta esa fecha.

Un ejemplo de la propuesta poética de César Fernández Moreno:

enormes escalinatas rampas rampantes
pero se sube por el pastito
aquí las vacunas nunca prenden
los timbres de alarma sólo suenan cuando se descomponen
entonces de todos modos nadie se alarma
la policía solo descubre a los terroristas cuando se les caen las bombas
los teléfonos se cortan solos ni las malas noticias pueden recibirse de un tirón
cuando alguien lleva un libro en la mano es su autor
cuando no es una caja de ravioles
y de pronto salta Macedonio Fernandez zapateando un malambo con Pascualito Perez
pero no me hable de la literatura argentina ni del atletismo nacional
no crean en lo general en el general
crean en lo particular en el particular
crean en algunas firmas no crean en ningún sello aclaratorio
la realidad tiene más de veinticinco renglones por foja
de qué sirve un papel bajo la lluvia
y bueno soy argentino

[de Las palabras, 1963]

Otro tramo de lo que consideramos su aporte definitivo a la poesía argentina y latinoamericana, y por lo cual sin duda será recordado:

…tienen cuerpo las palabras tocan y son tocadas

son caramelos se las puede lamer chupar mamar

hierven como peces en un estanque tropical

tienen tantas formas como las valvas según las rocas a que se adhieran

pero importa mucho más lo que contiene su nacarado seno

la vida deliciosa frágil del ser que las habita

son transparentes para que resplandezca su contenido

son crisálidas clavos ardiendo

granadas que revientan en la mano si no se arrojan a tiempo

sólo viven para morir

son pilotos suicidas

perecen al tocar su objetivo

[…]

todo es todo la verdad radica en soplos

la poesía la dice no hay otra ciencia exacta

la dice en cierto modo con ciertas palabras

confunde esas palabras las calienta para impedir que la vida se entumezca en ellas

hace converger la vida en las palabras

bosques vecinos uniendo sus incendios

el poeta nace se hace se deshace

se rehace renace

es el inspector más general

un contemplativo sin contemplaciones

todas las cosas le interesan por igual pero a algunas les presta demasiada atención

a otras demasiado poca

es un científico cuya mente funciona sin datos

es un deslenguado

es una cruza de perro y dactilógrafo

para ser poeta basta con saber oler y escribir…

[…]

ustedes qué harían si vieran descender un plato volador

correrían a contárselo a todos

cualquier cosa que ve el poeta le parece un plato volador…

[…]

…aunque los dedos se le agarroten o se le derritan

a la madrugada levantándose o acostándose

con el deseo con el hartazgo

él estaba escribiendo

se quedó ciego y siguió escribiendo

el poema es el arma perfecta

complejo aceitado compacto

todo poeta vive como un pistolero

con el corazón en la boca.”

[de Argentino hasta la muerte, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1963]

Hasta aquí, esta reseña sin pretensiones de exhaustividad y sí de constituir un apunte útil para rescatar, de los ’60 argentinos (sobre todo, de su vertiente más urbana) algunos nombres que marcaron con fuerza el terreno poético de esa época y que siguen marcándolo en nuestros días aunque, paradójicamente o no, varios de ellos hayan sido de algún modo excéntricos al lapso generacional considerado. Por idéntica razón –el recorte elegido en el universo de nombres posibles y el tipo de análisis por el que se optó– han quedado fuera de esta reseña poetas de remarcable valor y trascendencia que, con eje en los ’60, siguen siendo figuras destacadas de la poesía argentina contemporánea, como Juana Bignozzi, Alberto Szpunberg, Gianni Siccardi o el muy recordado Francisco “Paco Urondo”, devenido luchador revolucionario y muerto en una emboscada por las fuerzas del régimen militar instaurado en la Argentina en marzo de 1976: su libro “Nombres”, de 1964, fue uno de los títulos fundamentales de la década.

Jorge Ariel Madrazo (Argentina, 1931). Poeta, ficcionista, traductor y ensayista. Ha publicado libros como Espejos y destierros (1982), Testimonios del fin de milenio. Conversaciones con Elizabeth Azcona Cranwell (1998) y De mujer nacido (2003).
arielmadrazo@yahoo.com.ar